Cambiar no siempre es fácil. Aunque sabemos que es parte natural de la vida, muchas veces lo evitamos, lo postergamos o incluso lo tememos. Y es que, como seres humanos, estamos en una tensión constante: por un lado, buscamos estabilidad y seguridad; por el otro, sentimos la necesidad de movernos, crecer y transformarnos. Somos seres dinámicos. Estamos en permanente cambio, aunque no siempre seamos conscientes de ello. Sin embargo, cuando el cambio implica una decisión importante, una pérdida o salir de lo conocido, aparece el miedo. Nos sentimos vulnerables, surgen dudas, pensamientos anticipatorios, incluso escenarios catastróficos. Y junto al miedo, muchas veces aparece la frustración. Esa sensación incómoda que surge cuando las cosas no salen como esperábamos, cuando el proceso es más lento de lo que quisiéramos o cuando sentimos que retrocedemos en lugar de avanzar. La frustración puede hacernos dudar de nuestras decisiones, de nuestras capacidades e incluso del camino que e...
En uno de sus cajones, mi madre guarda un álbum al que llamó: “Recuerdos”. Ahí hay un recorte de periódico, fechado el jueves 6 de mayo de 1965: un grupo de teatro de la Compañía Nacional de “Toño” Pérez. Mi madre aparece en la primera fila, sentada, como la tercera persona de izquierda a derecha. Lleva un vestido oscuro y tiene una postura serena, con las manos apoyadas sobre sus piernas. Su expresión es tranquila, pero hay algo en su mirada que transmite presencia, como si ya habitara el escenario incluso fuera de él. Rodeada por sus compañeros de la compañía, forma parte de ese grupo que, más allá de la fotografía, representa un momento lleno de significado en su vida. Ese recorte hace parte de un momento —imagino que breve— de su vida, en el que actuaba como María Magdalena en la obra El mártir del Calvario . Pero no fue su único papel; sus ojos se llenan de alegría al recordar otros personajes que también interpretó. He intentado buscar información, pero no aparece nada más. Solo ...